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viernes, 22 de julio de 2011

monólogos psicoterapéuticos vii

Good morning depression!! 

En fin, procedamos a darle interpretación al sueño tan interesante ese. Que por cierto, eme, gracias por la que me mandaste, que hasta tentada estuve de publicarla por aqui, pero no habria sido muy ético, no sin el permiso de E. Y de todos modos, según mi sicóloga y yo, la cosa no era tan trágica como ella la pintó.

Ok ahora si. Concéntrate mijita.

Uno. Es posible que el cadáver sea un recuerdo enterrado, pero lo más posible es que sea algo que yo misma entierro (entusiásticamente, porque me sentía feliz de cavar) y desentierro a placer:  Mis sentimientos. Y ese cadáver es importante y está incorrupto porque los sentimientos son importantes. No se pueden matar y si uno insiste en matarlos y enterrarlos, la guerra sigue y sigue y uno no encuentra la salida.

Dos. El protagonista masculino es, mi yo masculino, el que trabaja, el que se ocupa de todo y de todos, el poderoso en la guerra que me posee porque actúa por mí y a fin de cuentas me protege de un entorno que no es precisamente, color de rosa. Lo considero un asesino, porque ha matado mi sensibilidad, mi yo sensible, la niña que estaba dentro de mi. Pero es poderoso y por eso lo dejo actuar. Por eso no me voy. Me aterra enfrentar todo eso cargando con mi cadáver a cuestas, con mis emociones. Y sé que estando con el, estoy protegida. Llena de miedo, pero protegida.

Tres. Mi amiga soy yo misma, mi lado femenino, que por cierto, no le di demasiada importancia a ese detalle, pero mi amiga era una amiga un poco olvidada de mi infancia y mi adolescencia. Eso es importante porque de alguna manera quiere decir que estoy entrando en contacto con mi yo niña, que quiero hacerlo. Esta amiga resulta haberme traicionado y estar aliada con mi yo masculino, porque en el fondo es una actitud mía que se remonta como ya he dicho en otras ocasiones, a los días de mi infancia. La que se ha traicionadao soy yo misma.

Cuatro. Mi yo masculino se ríe siniestramente de mis deseos de desenterrar el cadáver y me muestra cómo mi vida entera (la edificación de mármol) está construida con cadáveres enterrados. Son todas mis emociones contenidas y no expresadas y a mí me asusta quedarme asi, como un edificio de mármol, indestructible por fuera, pero llena de emociones escondidas y sofocadas por dentro. Como muerta en vida, pues.

Cinco. En un descuido de mi yo masculino, desentierro el cadáver y compruebo que sigue intacto. Lo que sea que representa el cadáver, los sentimientos, los recuerdos, la niña que se murió en mi interior, sigue intacto. Pero otras personas me avisan que mi yo masculino vuelve otra vez. Esas personas representan las circunstancias de la vida con las que me estoy enfrentando. Y yo vuelvo a enterrar el cadáver porque a pesar de que he reconocido que no puedo seguir construyendo sobre emociones muertas, estoy demasiado asustada como para dejar de actuar como mi yo masculino. El es quien tiene el poder.

Y esto es una guerra entre el y yo.

and... thats all folks!

4 comentarios:

Claïre dijo...

debo decir que amo este tipo de cosas y cuando leí tu entrada anterior estaba ya presumiendo de que podría tratarse de una pelea interior :P tu blog es de los más interesantes que he leido.. espero jamás dejes de escribir (o por lo menos no en mucho tiempo) Besitos :)

Dahlia dijo...

Wow!! Sin palabras.
Genial Adriana, me dejas reflexionando y mucho, gracias por compartirlo.
Un abrazo!

Adriana dijo...

Claire: mil gracias por leerme y comentarme, yo solamente intento entenderme a mi misma con mis contradicciones, si eso ayud a otras personas, pues genial y si las diverte, aun mejor! :)

Adriana dijo...

Dahlia: yo tambien me he quedado sin palabras despues de tantas. En realidad esto me abre tantas posibilidades en mi interior, que no se ni por donde comenzar.