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miércoles, 20 de julio de 2011

cadáveres

Anoche tuve un sueño loquísimo. Vamos a ver, redefiniendo, una pesadilla horrenda. La voy a escribir para que no se me olvide, y porque se lo quiero contar a mi sicóloga, mañana.

La situación del entorno: una guerra, el fin del mundo, el apocalipsis, el borde.

Mi situación: Estoy con un hombre maduro, un asesino, que es algo así como mi dueño. Le tengo pavor y por eso le obedezco en todo, aunque secretamente deseo poder huir de su dominio. Este hombre me ordena cavar una tumba para poner el cadáver de alguien a quien acaba de matar. Tengo una pala enorme y comienzo a cavar. Cavar me tranquiliza, ver cómo el hueco de la tumba va creciendo me hace sentirme fuerte y útil, concentrada en una tarea concreta. Ponemos el cadáver adentro y lo tapamos cuidadosamente con un plástico para preservarlo. Después lo tapo con tierra y otras personas ponen un suelo de mármol sobre él. El asesino me prohíbe decirle a nadie la ubicación del cadáver o sacarlo de donde está. No entiendo mucho la importancia que le da a éste cadáver en particular, pero estoy demasiado asustada como para preguntar.

Dentro del sueño, pasa el tiempo, yo sigo bajo el dominio de este personaje, pero cada vez quiero más y más escapar. Desconfío de todo y de todos. Decido ir a visitar a una amiga sin decirle nada a mi dueño. Mi amiga vive en un edificio de mármol y cuando estoy con ella, el dueño vuelve a aparecer, porque me estaba buscando, porque me controla, y me lleva al pasillo y me muestra el lugar donde está enterrado el cadáver, y de pronto mi amiga lo sabe todo, y no es mi amiga sino su amante, y entonces me muestra las paredes y los pisos del edificio de mármol y todo, todo está lleno de huesos, de cadáveres, de manos, de cabezas, de pies enterrados. El edificio entero es una tumba llena de cadáveres.

El hombre se ríe siniestramente, porque sabe que estoy aterrada. Sé que si no lo obedezco voy a terminar enterrada también en alguna de esas paredes. También sé que el único modo de liberarme es desenterrar al cadáver inicial y mostrarle a todos que este hombre es un asesino. Pero el mundo es un caos y noy hay autoridad alguna que me escuche. En un momento de descuido suyo, desentierro de nuevo al cadáver, que sigue intacto, pero me avisan que el viene de nuevo, y yo vuelvo a enterrar al cadáver.

Y ahi ya me desperté.

8 comentarios:

Susan Urich dijo...

Bueno, yo creo que a los psicólogos se les haría un mundo más fácil su trabajo si los pacientes pudieran comunicar las cosas como las comunicas tú. Un abrazo.

Adriana dijo...

jajajaja! pues a mi este sueño me parece bien críptico, asi ue si tienes algun insight, cosas que ves tu desde afuera, mucho lo sabría apreciar. Por cierto, que foto mas bonita! :)

Adriana dijo...

pareces yo!

Adriana dijo...

ah mi hermana perdida! jajajaja

Dahlia dijo...

Aterrador y maravilloso a la vez. Con el tiempo aprendí a "amar" las pesadillas, porque cuando no te queda de otra que dormir, o más bien no-dormir, abrazada a ellas todas las noches, no queda de otra que aceptarlo y tratar de interpretarlo.
Espero que nos cuentes la interpretación que tu psicóloga haga de esta pesadilla que bien podría convertirse en una película de miedo de gran éxito! Eres una excelente narradora!
Un abrazo Adriana.

Adriana dijo...

Dahlia! como estas!

si bueno, las pesadillas son una manera que tiene el inconsciente para que uno recuerde lo que nos esta diciendo, llmarnos la atención sobre alguna cosa.

Y ahora procedo a escribir nuestra interpretación, que no es de tener miedo :)

otro abrazo gigante para ti...

Susan Urich dijo...

Jajajajaja, capaz que lo somos. No me había fijado, pero cierto que tu foto tiene también el ojo, fijo, fijo. No sabría interpretar el sueño, pero escribiré algo, lo que me transmite al menos. Un abrazote.

Adriana dijo...

oh si, y avisame para leerlo!

:)