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jueves, 17 de noviembre de 2011

monólogos psicoterapéuticos xv

Todo tiene un precio. Tomar esta maravillosa pastilla me hace estar bien y sin efectos secundarios molestos.
Es difícil en realidad distinguir si el efecto secundario es molesto o no. Porque perder la capacidad para sentir el placer del orgasmo (tambié conocido como impotencia o anorgasmia) es molesto. Pero no afecta con el día día. O perder la capacidad para escribir coherentemente y armar un buen texto tampoco molesta. Tan sólo vacía.

Sin embargo estar vacía puede ser una ventaja. Y gracias a que soy muy cerebro de castor, sé cómo convertir las desventajas en ventajas. Vaciarse supone un inicio. A fresh start. Una oportunidad para llenar de nuevo la jarra de lo que sea que uno quiera llenarla.

Ayer en mi terapia discutía yo con Claudia que si bien ya sé cómo distinguir el momento en el que mi mente me lleva a la sensación destructora de la indefensión, todavía sé cómo hacer para pelear con eso. Porque el sentimiento de indefensión parte de la renuncia al placer, de la renunncia a la felicidad. Y esa renuncia genera una defensa. Mi defensa es situarme por encima de la necesidad de placer y por ende renunciar a él y a cambio de eso abrazar al dolor como un medio de hacerme fuerte.

La respuesta de Claudia fue como siempre, esclarecedora: La defensa es correcta si la situación es amenazante. La cosa es que si ya no necesitas defenderte de nada, porque la situación que generó esa defensa, ya no existe, la defensa es absurda. Tu sigues actuando de la misma manera porque aprendiste asi, tu ego aprendió a responder así. Pero cuando respondes de esa manera a situaciones positivas o que no generan amenaza, en realidad el resultado termina siendo contraproducente y terminas haciéndote más daño a tí misma, es decir, generando tú misma el peligro para poder justificar las defensas.

Total que uno termina siendo el peor enemigo se sí mismo...

Así que lo que tengo que hacer es cambiar la conducta. Dejar de generar situaciones que me ponen en peligro o que me causan estrés. Cómo se hace eso? Reconociendo los motivos que me llevan a una conducta o a otra, razonando y haciendo lo contrario.

La ventaja de las pastillas es que si antes eso me generaba estrés y ansiedad, ahora ya no me lo genera.

Maravillas de las drogas psiquiátricas.

6 comentarios:

Blueberry dijo...

Vaya que si, la farmacologia es una bendicion.

Little One dijo...

vaya que no soy la única que piensa en ser su propia enemiga!
yo sin pastillas estaría en la tumba hace 2 anos atrás.


ABRAZOS!!

Adriana dijo...

blueberry: otravez, una para ti, otra para mi :)

Adriana dijo...

LittleOne: bueno, no es que lo pienso, me convierto sin querer... abrazos a ti tambien! como va el trabajo??

Julia dijo...

Si, pero ami me gustaría dejarlas ya,
pero y si me pongo peor, es un rollo

Un besito

http://jggmaro.blogspot.com/

Adriana dijo...

Julia: a mi tambien me causa mucha angustia dejarla, porque cuando cambie de xoloft a lexapro tuve una recaida horrorosa... asi que nada, a seguir, como dice mi Mellman, es algo químico, no algo de lo cual uno deba sentirse avergonzado. Besos Julia!