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martes, 5 de abril de 2016

abandono

La sensación de estar abandonada es algo prevalente en  mi personalidad, en mi modo de ver la vida. Y es muy castrante, porque esa sensación, tan irreal, hace que termine creyendo que no tengo ninguna herramienta para enfrentarme a la vida porque no tengo a nadie a mi lado que me defienda de aquello que no entiendo o aquello que me duele.

Es algo que he analizado hasta en cansancio con mi sicóloga y se supone que ya logré encontrar el camino para evadir ese cristal de imposibilidad con el que voy caminando por mis días. Pero se me olvida continuamente cómo hacerlo.

Desde siempre yo he intentado hacer de ese monstruo inmóvil con el que me identifico algo útil. Digamos, si no puedo hacerlo desaparecer de mis pensamientos, al menos puedo sacarlo en forma de poemas o de dibujos.

Pero el puto monstruo es hábil y se transforma. Se transforma en una depresión que no me deja ni respirar ni dormir ni comer en paz. Me persigue en una carrera absurda y cuesta arriba detrás de mis ojos que no logro recordar ni de donde viene ni a donde va, porque de todos modos, con las drogas varias con las que me controlo, muchas veces no recuerdo ni qué estaba haciendo hace cinco minutos.

Yo me río y sigo, pero esa niña-monstruo que todavía vive conmigo, esa que nunca va a irse de mí por más que yo la odie, siempre logra asomarse de una manera u otra. Mas que todo porque lo que necesita es sentirse amada. Y no puede o no sabe hacer ninguna otra cosa.

Pero una mujer mal crecida, tampoco sabe cómo querer a su niña monstruo.

La mujer abandonada todavía cree que no merece salir del abandono. Todavía cree que no merece ser normal y amar y ser amada. Todavía tiene terror de la rabia y el miedo de no ser suficientemente buena como para ser querida. y tampoco sabe cómo ser lo suficientemente mala como para energizarse con la rabia de haber sido una víctima alguna vez en su pasado.

Como si esa victimización fuese una piel imposible de quitarse.

Y se traduce en un tener hambre de todo y a la vez tener asco de todo.

Literal y simbólico.

3 comentarios:

Amapola Azzul dijo...

Es muy duro estar así Adriana. Besos.

P MPilaR dijo...

los monstruos no se van así como así.
ni ceden ni se dan por vencidos, que el peor.


besos

Amapola Azzul dijo...

Te entiendo muy bien. Besos.